Los ciudadanos se están movilizando de maneras variadas. Esto ocurre porque existe una mayor conciencia sobre algunos aspectos, lo que genera altos niveles de rechazo a las actuaciones antisociales y antidemocráticas de los poderes público y expresa malestares profundos y anhelos de cambiar a través de demandas sobre la justicia, el trabajo y la democracia. Las movilizaciones deberían influir en los comportamientos de los actores políticos. Hoy algunos ciudadanos ven a los partidos del bipartidismo español como cómplices de todos los males que les afectan. También critican a los bancos y al poder financiero. Lo que ocurre es que todo esto acaece mientras entramos en un nuevo ciclo de recomposición del mapa político y cuando los vientos soplan a favor de la derecha.
En cierta medida estamos ante un proceso similar al vivido en las postrimerías de los años 30, que finalmente llevó a la formación del Frente Popular, pero que vino precedido por el triunfo electoral del bloque conservador de la CEDA.
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